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nos volvimos viajeros de los bordes y las discontinuidades (la noche acecha) y en las pantallas, el paisaje huye.
el tiempo (el espacio) se comprime y expande al ritmo de las novedades. el tiempo (el paisaje) se colma insoportablemente de incertidumbre.
se colma, jamas se calma. y el dibujo insiste y la pintura carga. y sentir que rodamos como una moneda a punto de caer. ni cara, ni cruz, rodar zigzagueante. infinito. dislocados.
adheridos irremediablemente al propio tiempo, pero en el punto de fractura.
afuera todo es fuga.
y en el cielo también.

g. g.

GABELICH CONTEMPORANEO | ARGENTINA