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Querer calmar el impacto tras los estertores de un suceso que no hemos presenciado o no hemos comprendido. Quedan fragmentos como señales: restos que ya no pueden contarnos algo pero abren pequeñas puertas a lo desconocido. ¿Por qué repetir acciones, atesorar objetos? Será  mejor indagar en ellos y liberarlos a la imaginación. El dibujo es parte de ese mundo ausente, con resabios de un ambiente doméstico en el que se realizan labores en penumbras.

EL TALLER | ARGENTINA