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La fotografía mágica de Raúl Cañibano, nace atraído por la obra de los fotógrafos Henri Cartier-Bresson y Sebastián Salgado, y las pinturas de Salvador Dalí, de estos referentes  formó su propio estilo surrealista. Pertenece a la generación más joven de fotógrafos nacidos después de la Revolución Cubana, su trabajo se centra en las personas, la vida cotidiana, la historia y el socialismo. A través de los ojos de Raúl Cañibano, se puede ver la vida en Cuba desde una perspectiva íntima, con todas sus complejidades, maravillas, luchas, humanidad, amor y sentido de integridad. En su documentación, se siente responsable de brindar un retrato fiel de la vida cubana.

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