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.Fragmentos geométricos en proyección que se disgregan en el espacio, generando siluetas oblicuas. 


.Líneas que dibujan la silueta de una vista frente a mi ventana, una contemplación de lo que está enfrente, que se ha hecho diario y cotidiano, una mezcla de silencio y ruido. Una poesía de un paisaje, de una línea que nos contempla


.Representación de la unión divina universal, establecer la relación con la tierra y las piernas, centros energéticos de donde surgen tres  aspectos propios. El Cuenco (cerebelo): aquello que emana, recoge, resguarda, alberga; La espiral (los hemisferios): eso que abre, absorbe, re-ordena, mueve y La ramificación (sistema neural): lo traduzco como viaje, impulso, tránsito y equilibrio.


.Investigación y reflexiones en torno al silencio, a cómo se percibe emocionalmente para cada individuo. Explorando colores y formas que desata en cada uno de nosotros. El silencio íntimo que señala nuestro andar en tiempos extraños.


.La obra nace del ejercicio experimental en mi estudio, en un intento por registrar, a través de una síntesis gestual, aspectos asociados a la desinformación, el miedo a la muerte superado por el miedo a la vida, terapias de shock por regímenes totalitarios, en medio de rostros y miradas al vacío, no como algo nuevo dentro de la paranoia en los seres humanos mediatizados o como víctimas de una fuerza externa, más bien dentro de la reflexión de un cambio en la organización social a partir del individuo digitalizado, envuelto en múltiples versiones contradictorias para contrarrestar los contagios.

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